| Inicio | Categorías | Archivo | Enlaces | Participar | Acerca de |
URL inicio: http://www.webcalidad.org
URL de este documento: http://www.webcalidad.org/articulos/eco_de_infor.htm
email: webcalidad.org
Categoría > Economía de la salud >
Antonio Íñiguez
Abril, 2005
En economía, la información es un elemento determinante en la toma de decisiones. Sin embargo en la realidad cotidiana los consumidores y los productores no tienen la misma información sobre las variables que más afectan a sus elecciones. Es decir, los mercados reales no operan con información perfecta sino con un mayor o menor grado de información asimétrica. Unas veces son los consumidores los que poseen la información relevante y se produce la llamada selección adversa mientras que otras veces ocurre lo contrario dándose lugar a otra manifestación de la asimetría informativa llamada relación de agencia.
El problema de la información asimétrica afecta a la posibilidad de que los usuarios puedan evaluar la calidad de lo que aspiran a comprar. Fue Akerlof, en un clásico artículo, el primero que analizó las implicaciones de la información asimétrica sobre la calidad de los productos. Akerlof utilizó el mercado de coches de segunda mano donde se ofertan vehículos de muy diferente calidad. Algunos han sido bien tratados por sus propietarios y están en muy buenas condiciones mientras que otros han recibido un trato malo, han recibido golpes, han estado aparcados en la calle,... Estos detalles sólo son conocidos por el vendedor mientras que el comprador debe tomar su decisión de comprar con el desconocimiento de la calidad del coche que compra. Ello hará que los compradores no estén dispuestos a pagar precios altos por los coches de segunda mano con el objeto de asegurarse en la medida de lo posible ante la compra de productos de mala calidad («lemons»). Pero esta actitud de los compradores acabará por desanimar a los propietarios de coches de buena calidad a ofrecerlos en el mercado ya que no podrán obtener el precio que realmente merecen por su coche. Al final ocurrirá que en este mercado los productos de mala calidad habrán expulsado a los mejores y sólo se venderán los coches malos, lo que reforzará la actitud de los compradores y los precios bajarán aún más. La única forma de evitar esta espiral de reducción de precios es mediante el envío de señales a los compradores que les permitan distinguir los coches buenos de los malos. Una de esas señales en este mercado es, como todos sabemos, ofrecer al comprador una garantía por el coche adquirido, pero hay otras más (publicidad, prestigio profesional o de la marca,...)
La asimetría en la información permite explicar algunos comportamientos aparentemente extraños de los mercados. Así por ejemplo, el por qué las personas con buena salud, pero con màs de 65 años, tienen más dificultades para obtener un seguro médico; o por qué los conductores prudentes, pero jóvenes, pagan primas de seguros más altas; o por qué el valor de mercado de nuestro flamante vehículo se ha depreciado en un 30% al día siguiente de su retirada del concesionario. También, como ya mencionamos antes, es el origen de dos características relevantes, que no específicas, del mercado de la salud: la seleción adversa y la relación de agencia.
Esta asimetría en la información y su consiguiente situación de calidad desconocida por el paciente/cliente se da como en pocos ámbitos en el sector sanitario. Los pacientes suelen tener, como es fácil de entender, escasa información y conocimiento sobre su enfermedad y las alternativas diagnósticas o terapéuticas y tampoco están preparados para evaluar la calidad de los conocimientos técnicos de los médicos o algunos resultados de sus intervenciones. Esto es, a mi juicio, un motivo más que suficiente para la intervención tutelar de los poderes públicos y la consiguiente regulación de las señales que aliviarían dicha asimetría informativa (acreditación de hospitales, certificaciones personales, reevalución de los conocimientos médicos, publicidad de las carreras profesionales...) permitiendo a los pacientes covertirse en la principal fuerza impulsora de la mejora del sistema de salud.